Public Radio Partnership Archives - ³Ô¹Ï²»´òìÈ /es/tag/public-radio-partnership/ ³Ô¹Ï²»´òìÈ produces in-depth journalism on health issues and is a core operating program of KFF. Tue, 11 Aug 2026 17:39:25 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.8 /wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=32 Public Radio Partnership Archives - ³Ô¹Ï²»´òìÈ /es/tag/public-radio-partnership/ 32 32 161476233 Baltimore se está replanteando qué significa llamar al 911… y quién debe responder /es/noticias-en-espanol/baltimore-se-esta-replanteando-que-significa-llamar-al-911-y-quien-debe-responder/ Mon, 10 Aug 2026 12:05:21 +0000 /?p=2271990 BALTIMORE, MD. — En marzo, en el estacionamiento de un McDonald’s ubicado junto a una transitada avenida, la profesional de salud mental Michala Williams se reunió con una mujer de 38 años que estaba dentro de su automóvil.

“Entonces, ¿llamó a la policía para pedir ayuda?”, le preguntó Williams a la mujer, que lloraba desconsoladamente y dijo que a veces pensaba en hacerse daño.

La mujer le contó que tiene hijos de entre 2 y 22 años, que enfrenta problemas de salud y que su prometido había sido encarcelado recientemente. Se sentía tan abrumada que ni siquiera podía comer.

La mujer, que pidió no ser identificada para poder hablar libremente sobre su salud mental, explicó que el mes anterior había intentado buscar ayuda conduciendo hasta un hospital, pero la policía la detuvo porque el registro de su auto estaba vencido. “No me importaba que me detuvieran. Yo les decía que no sabía qué hacer, que solamente quería ir al hospital”.

Sin embargo, el agente la arrestó por comportarse de manera errática. En lugar de llegar al hospital, terminó en la cárcel. “Tuve que quedarme sentada en una celda helada. No podía hacer nada, ni siquiera podía ir al baño”, recordó.

El día que conoció a Williams había decidido llamar al 911. El operador entendió que no necesitaba una respuesta policial, sino la intervención de uno de los equipos móviles de atención en crisis que se desplazan por  Baltimore, formados por un profesional de salud mental y un consejero con experiencia en la atención de personas en emergencias emocionales.

Al terminar una conversación de aproximadamente una hora, Williams logró conectarla con un psiquiatra, un terapeuta, un servicio de asistencia legal y un administrador de casos para determinar si su hijo con autismo calificaba para recibir servicios del gobierno.

“Han pasado por experiencias muy traumáticas y nadie puede negarlo”, dijo Williams. “Pero ahora tengo que tomar todo eso y pensar: ‘Bueno, ¿cuál es el primer paso? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero?’. Porque necesitamos encontrar, aunque sea, un pequeño rayo de esperanza que les haga ver que sí hay ayuda y que no están solos”.

Durante años, los equipos móviles de intervención en crisis —supervisados por , una organización sin fines de lucro que funciona como el departamento de salud mental de la ciudad— han derivado llamadas desde la policía hacia profesionales especializados. Sin embargo, esos equipos tienen un alcance limitado porque se han centrado exclusivamente en personas con emergencias psiquiátricas.

Ahora Baltimore está utilizando parte de los aproximadamente 400 millones de dólares que mediante acuerdos judiciales relacionados con la epidemia de opioides, para crear un servicio más amplio, disponible las 24 horas, capaz de responder a otros tipos de crisis cuando la presencia policial no es necesaria.

Baltimore recibió al 911 en 2024, pero decenas de miles de ellas no requerían la respuesta tradicional de policías, bomberos o paramédicos, explicó , experto en seguridad comunitaria de Georgetown Law.

Entre esas llamadas había casos como una persona sin hogar dormida dentro de una tienda, alguien aparentemente desorientado en un parque público o una persona gritando a los transeúntes en plena calle. “Para resolver ese tipo de situaciones no se requiere ni una placa ni un arma ni esposas”, aseguró Duckett.

Con frecuencia, explicó, esas personas terminan en la cárcel en lugar de recibir la ayuda que necesitan.

Un reveló que cuando un equipo no policial respondía a las llamadas al 911 en Durham, Carolina del Norte, hubo menos arrestos que cuando iba la policía, especialmente entre personas de raza negra, hombres y adultos de entre 25 y 39 años. Duckett agregó que la intervención policial a veces puede generar más sufrimiento a la persona o terminar en un desenlace menos satisfactorio que el que puede ofrecer otro servicio comunitario.

La idea detrás de los equipos móviles de crisis de Baltimore —y del nuevo servicio que la ciudad desarrolla— es identificar qué necesita realmente la persona que atraviesa una emergencia y conectarla con los recursos adecuados, en lugar de arrestarla.

Entre 2021 y 2025, la tasa de homicidios en Baltimore cayó un 60%, marcando cifras históricas en la reducción de la violencia. Sin embargo, al mismo tiempo, las muertes por sobredosis alcanzaron niveles récord a nivel nacional: entre 2020 y 2023, en la ciudad fallecieron aproximadamente 1.000 personas por año .

En 2018, Baltimore decidió no adherir al acuerdo global que habían alcanzado otras jurisdicciones con fabricantes y distribuidores de opioides y, en cambio, presentó su propia demanda. A medida que esos litigios se fueron resolviendo, las autoridades municipales decidieron que los recursos obtenidos debían destinarse a combatir los daños relacionados con las drogas o a financiar programas que ayudaran a prevenir la adicción, como los de apoyo para la vivienda, atención médica y educación.

Uno de los busca enfrentar directamente las sobredosis colocando cajas con naloxona —el medicamento que revierte una sobredosis de opioides— en todas las estaciones del metro.

La ampliación de los servicios del 911 forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer los servicios municipales. Hasta ahora se han asignado 15 millones de dólares provenientes de esos acuerdos judiciales, explicó Sara Whaley, directora de la oficina que responde a las sobredosis.

Whaley espera que esta expansión permita cambiar la forma en que la ciudad responde cuando un residente llama al 911, independientemente del motivo.

Ella considera que esas llamadas son una oportunidad para resolver problemas en vez de responder con un enfoque punitivo. “¿Qué servicios integrales y apoyos pueden ayudar a evitar que estas personas vuelvan a entrar en el sistema de emergencias?”, se preguntó.

Por ejemplo, una persona que se queda dormida dentro de una tienda podría necesitar que la deriven a un programa de acceso a vivienda comunitaria. El objetivo es reducir la violencia, conectar a las personas con los recursos adecuados y romper el ciclo de encarcelamiento asociado con la pobreza, la adicción y los problemas de salud mental.

, directora ejecutiva del Health Lab de la Universidad de Chicago, de este tipo de programas. “Ofrecen tranquilidad a quienes llaman al 911 porque saben que recibirán la respuesta adecuada en el momento adecuado”, aseguró. Y agregó: “También vemos que los propios equipos de respuesta sienten que cuentan con mejores herramientas para resolver realmente este tipo de situaciones”.

Para ampliar su sistema, Baltimore estudió modelos implementados en otras ciudades, entre ellas Durham, que ya reorientan determinadas llamadas hacia equipos que no pertenecen a las fuerzas de seguridad.

El programa de Durham se llama (HEART). Sus responsables calculan que han desviado más de 12.000 llamadas en cuatro años. Solo el 0,02% de esos casos requirió apoyo policial y, además, los tiempos de respuesta mejoraron para todos los tipos de llamadas al 911.

Los muestran que los equipos de HEART han ayudado tanto a encontrar vivienda a una mujer que huía de la violencia doméstica como a coordinar citas médicas para un veterano sin hogar.

En uno de los casos, el gerente de un hotel llamó al 911 porque necesitaba ayuda para encontrar alojamiento para un hombre ciego, ya que el establecimiento no contaba con habitaciones accesibles. Los integrantes de HEART consiguieron una habitación para esa noche y, al día siguiente, lo trasladaron para que se reuniera con miembros de una organización que podía ayudarlo a conseguir una vivienda permanente.

Este artículo fue producido en colaboración entre , y ³Ô¹Ï²»´òìÈ.

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La difícil tarea de aprender a cuidar a un ser querido /es/aging/la-dificil-tarea-de-aprender-a-cuidar-a-un-ser-querido/ Fri, 16 Dec 2016 18:13:32 +0000 Durante los últimos 20 años la demencia ha estado lentamente robando la memoria y la capacidad de pensar de Ruth Pérez. Su hija, Angela Bobo, recuerda cuándo le quedó claro que su madre nunca más sería la misma.

“Ella empezó a combinar comidas que no van juntas, una hamburguesa con pescado en una olla. Mamá nunca cocinaba así”, dijo.

Madre e hija viven juntas en Yeadon, Pensilvania, en las afueras de Filadelfia.

Pérez es literalmente el corazón de su familia. Pasa la mayor parte de su día acurrucada debajo de una manta en un sillón reclinable en el centro de la sala de estar. La mujer de 87 años no parece darse cuenta de que su hija y nietos, ya adultos, van y vienen. Sin embargo, ellos mantienen una constante conversación unilateral con ella.

“Si la beso, tal vez se inclina hacia mí, y a veces asienta con su cabeza”, dijo Bobo. “A veces puede sonreír y decir sílabas como, ‘eh eh'”.

Pérez no puede levantar sus brazos ni mover sus piernas.

Un equipo rotativo formado por miembros de la familia se turna para cuidarla. Son experimentados y tienen rutinas y horarios, pero hace unos meses, la presión causada por estar acostada en un solo lugar creó una pequeña ampolla en la cadera de Pérez. La ampolla reventó y se convirtió en una escara que no terminaba de sanar.

“No podía curarla”, dijo Bobo. “Ya no sabíamos qué hacer porque no le encontrábamos la solución de ninguna forma”.

Alrededor de 44 millones de estadounidenses son cuidadores familiares que no reciben remuneración, como Bobo. A veces es un niño con necesidades especiales, aunque generalmente es una persona mayor, según un estimado del 2015 de la National Alliance for Caregiving (Alianza Nacional para el Cuidado). A menudo son mujeres que también tienen un trabajo de tiempo completo e hijos, aunque ahora el 40% de los cuidadores son hombres y los jóvenes millenials están cada vez más involucrados en la atención de un familiar en el hogar, dijo John Schall, CEO de Caregiver Action Network.

“En muchos casos, la gente aprende lo que tiene que hacer por sí mismos y eso es muy peligroso”, expresó Schall.

Y ocurre porque muchas personas no tienen los conocimientos necesarios. Treinta y tres estados han adoptado legislaciones que exigen que los centros médicos brinden entrenamiento básico o instrucciones a los cuidadores cuando un paciente regresa a su hogar después de haber estado internado, aunque la forma en que esto se lleva a cabo depende en gran parte del hospital.

Ken Everhart, un técnico jubilado de Carolina del Norte, se convirtió en el cuidador de su esposa, Genie, por unos meses, 10 años atrás, cuando los dos estaban en sus cincuenta.

“Lo que necesitábamos era que alguien me sentara en una clase y me dijera: ‘Así es cómo cambias las sábanas mientras ella aún está en la cama. Así es como tomas su presión arterial. Así es como controlas su respiración'”, dijo Everhart.

A Everhart le preocupaba que su esposa se le cayera mientras trataba de llevarla al baño. No estaba seguro de cuándo llamar al 911. Esa incertidumbre pesaba sobre Ken, especialmente luego de que Genie fue llevada de urgencia al hospital tres veces.

“Le di un sorbete para que bebiera mientras me fui a hacer una llamada telefónica. Estuve ausente sólo cinco minutos y al volver se estaba ahogando”, dijo. “Debería haberla sentado y no dejarle beber nada mientras no estuviera presente para vigilarla. Pero yo no lo sabía”.

Muchas familias no pueden permitirse el lujo de tener cuidadores entrenados. Contratar un cuidador profesional a domicilio por sólo unas horas semanales puede costar entre $10.000 y $ 15.000 por año.

“Cuando a los pacientes se les da el alta del hospital, generalmente salen rápido y enfermos”, dijo Susan McAllister, directora médica de calidad en la División de Medicina Hospitalaria de Cooper University Health Care en Camden, Nueva Jersey. Su equipo incluye trabajadores sociales, enfermeras domiciliarias y otras personas que ayudan a planificar el alta del paciente desde el hospital.

McAllister dijo que hoy en día es común llegar con un ataque al corazón, obtener medicamentos para abrir una arteria bloqueada y ser dado de alta sólo 48 horas después. La corta estadía en el hospital no es un problema, dijo, pero la transición al hogar debe hacerse adecuadamente.

En octubre, Minnesota se convirtió en el más reciente estado en aprobar una ley para preparar a cuidadores que potencialmente deberían atender a una persona enferma. California, Nueva Jersey, Oklahoma y Nueva York también tienen versiones de un programa para los que cuidan, el Caregiver Advise, Record, Enable (CARE) Act. A través de todo el país, AARP (organización sin fines de lucro, no partidaria, que ayuda a las personas mayores de 50 años) ha presionado fuertemente por estas propuestas.

Estas leyes generalmente requieren que los hospitales y las instalaciones de rehabilitación registren el nombre del cuidador en la ficha médica del paciente. Los centros médicos y de rehabilitación deben ofrecer a los cuidadores capacitación básica o instrucciones, y se supone que el cuidador debe ser notificado si un paciente es dado de alta y puesto al cuidado de otro miembro de la familia, o si regresó a su hogar.

McAllister dijo que el centro Cooper se dio cuenta de que se necesitaba hacer mucho más para asegurarse de que las personas pudieran sanar adecuadamente en casa. Desde el primer día, los cuidadores son parte del plan de alta del paciente, contó. El segundo día, una trabajadora social puede asistir a la familia en la búsqueda de la ayuda que necesitará en casa.

“Al tercer día, podemos comenzar a enseñarles dentro del hospital”, dijo McAllister.

Los hospitales no reciben pagos extras por estos pasos adicionales. Pero ahora, Medicare penaliza a los centros médicos con una sanción financiera si demasiados pacientes regresan al hospital y tienen que ser readmitidos. El Programa de Reducción de Readmisiones de Hospitales del gobierno federal fue creado bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible.

Muchos cuidadores domiciliarios dicen que la responsabilidad pesa mucho.

“Te asusta”, dijo Angela Bobo. “Cuando tengo dolor, puedo decirlo. Ella no puede decirme cuando está dolorida”. Así que cuando la escara de su madre no sanaba después de tantos días, “entonces es cuando me dije: ‘tengo que llevarla al médico, porque yo no sé qué está pasando'”.

Bobo llevó a su madre al médico. El doctor le escribió una receta diciendo que su mamá necesitaba más ayuda. De esa manera, Medicare pagó por la atención de un enfermero especializado en el hogar, y Angela Bobo tomó clases de limpieza y de vendaje para la herida de su madre. Ahora sabe qué hacer.

“Le dije que iba a empeorar antes de mejorar”, dijo David Wilson, el enfermero registrado de Crozer-Keystone Home Health Services que fue a la casa de Bobo. Es un especialista en cuidado de heridas, y su trabajo es visitar a domicilio.

“Para hacer que una herida se mejore, tienes que quitar el tejido muerto y empezar desde cero”, dijo Wilson.

Algunas enfermeras van a domicilio, hacen su trabajo y se van, pero Wilson dijo que enseñar es parte de su trabajo. Muchas veces él es quien anima a los cuidadores familiares reticentes que se preocupan pensando que lo harán mal.

“En el cuidado en el hogar, el desafío más grande es el miedo”, dijo Wilson.

Wilson recomendó un nuevo régimen de cuidados para la escara de Ruth Pérez, y la mujer recibió un colchón de aire que alivió la presión sobre su piel. Medicare también pagó por eso. El enfermero regresó varias veces para verificar cómo estaba la familia, y Bobo dijo que eso le dió más seguridad de que estaba haciendo las cosas correctamente al cuidar a su madre.

Este artículo es parte de una asociación que incluye el programa de salud de WHYY, The Pulse, NPR y Kaiser Health News.

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Viejos moteles cobran nueva vida ayudando a las personas sin hogar a sanar /es/medicaid/viejos-moteles-cobran-nueva-vida-ayudando-a-las-personas-sin-hogar-a-sanar/ Tue, 12 Jul 2016 18:12:15 +0000 Justo al final de la autopista de Disneyland, en la ciudad Buena Park, en el condado de Orange, Paul Leon está parado fuera de lo que queda de un hotel de mala muerte. Sobre él, una señal de color rosa desteñido promociona el Coral Motel, cuyos cuartos, en sus buenas épocas, costaban 35 dólares la noche.

“Este hotel en particular iba a ser confiscado por la ciudad de Buena Park, por causa de las drogas, el alcohol y la prostitución”, explicó Leon. Pero Leon, CEO de la Illumination Foundation en Irvine, una organización sin fines de lucro, tuvo una idea diferente. Él propuso transformar la recepción del motel en un centro de atención médica y convertir las habitaciones en limpias instalaciones de recuperación para personas sin hogar recientemente dadas de alta del hospital. Y eso fue lo que hizo.

Para las personas sin hogar es imposible recuperarse de una crisis de salud cuando sólo vuelven a la calle luego de ser dados de alta del hospital. Terminan volviendo repetidamente a las salas de emergencia y a los hospitales, lo que es muy costoso.

Los centros de cuidado recuperativo son costosos de instalar, pero el modelo del motel fue justo lo contrario, dice Leon.

“La belleza de esto [es] lo recuperativo de un hombre pobre”, dijo. “No son el Hyatt o el Hilton, pero para nosotros sirve para un propósito. Los costos para ejecutarlo son mucho menos”.

La habitación de recuperación del motel cuesta aproximadamente la mitad de lo que costaría en un hospital, alrededor de $2.000 menos por día por paciente. Y es como estar en casa. De hecho, puede ser hasta mejor que el hogar, porque tiene una enfermera en el personal, para ayudar a supervisar el cuidado y manejar las complicaciones.

Leon, que fue entrenado como enfermero en salud pública, lanzó la

Illumination Foundation para proveer precisamente este tipo de cuidado y relacionarlo con la comunidad.

Ahora, la fundación está expandiendo el modelo del motel a seis sitios en cuatro condados, Orange, Los Angeles, Riverside y San Bernardino.

Elvin Quiñones, uno de los pacientes en el Coral Motel, camina con pasos pesados alrededor del estacionamiento en flip-flops (ojotas) para mostrar su hogar anterior – un pequeño Datsun B210 sedan blanco.

Elvin Quiñones, 55, in his room at the Coral Motel in Buena Park, Calif., on Friday, February 12, 2016. After gallbladder surgery, Quiñones didn’t have anywhere to recover and ended up at the motel used by the Illumination Foundation Recuperative Care . (Heidi de Marco/KHN)

“Le mostraré mi casa”, dijo. “No es muy grande”.

Quiñones es un hombre grande, y es difícil imaginarlo hacinado dentro del auto con sus dos perros. En los días posteriores a su operación de vesícula, tuvo que ajustarse también a un montón de engranaje médico.

“Seré honesto, estaba durmiendo enfrente de un Walmart abierto las 24 horas, porque tenía baño”, contó Quiñones. “Todavía tenía un tubo atrapado dentro de mí que estaba drenando, por lo que necesitaba un lugar en donde pudiera vaciar el drenaje”. Estar sin hogar y sin ayuda, agregó, es algo que nunca olvidará.

“Es surrealista”. Usted piensa que se va a despertar y todo era una pesadilla. Y se despierta y no lo es”, dijo. “Es sólo el próximo día”.

Una semana después de su alta médica, el hospital llamó y lo ayudó a colocarlo en el motel.

“Éste es un nuevo modelo de cuidado para el condado de Orange”, dijo Ginny Ripslinger, vicepresidenta de la red de cuidado del St. Joseph Health System.

Hospitales y aseguradoras de salud ayudan a financiar los centros de cuidado con sede en moteles, dijo Ripslinger, porque ellos ahorran dinero estabilizando a estos pacientes.

Los dólares con los que contribuyen son adicionales a cualquier pago del Medi-Cal, el programa de salud para personas de bajos ingresos financiado con fondos estatales y federales.

Elvin Quiñones, 55, visits his two chihuahuas at the Santa Fe Animal Hospital usually every other day. Quiñones put them in the kennel the day he became homeless. (Heidi de Marco/KHN)

Más allá del interés financiero de los hospitales, proveer fondos para esta atención con sede en un motel es “simplemente hacer lo correcto”, dijo Ripslinger. “No queremos darles el alta a la calle, y hay una obligación de parte de los hospitales de proveer continuidad de la atención y altas seguras”.

También hay un beneficio adicional en acomodar a estos pacientes sin hogar en habitaciones de motel por dos o tres semanas.

“Podría decir que son una audiencia [cautiva]”, dijo Ripslinger. “Entonces, podemos proveerles servicios sociales y vínculos con la comunidad para vivienda estable, y mantenerlos en un medio ambiente protegido”.

Residencia de los hombres en el Illumination Foundation Recuperative Care en Santa Fe Springs, California. La organización ofrece asistencia de vivienda, cuidado médico y servicios de salud mental a la población sin hogar en el área. (Heidi de Marco/KHN)
Víctor Ramírez, de 61 años, usa su ventilador en la residencia de hombres en el Illumination Foundation Recuperative Care, en Santa Fe Springs, California, en febrero del 2016. El nativo de Guatemala se volvió una persona sin hogar después de que perdió su trabajo en un lugar para lavar autos en Los Angeles. (Heidi de Marco/KHN)
Lloyd Brooks, de 57 años, duerme en la residencia de hombres en el Illumination Foundation Recuperative Care, en Santa Fe Springs, California, en febrero del 2016. Brooks se está recuperando después de que se le amputara su pierna izquierda debido a una infección. “Me estaría marchitando en algún lugar en las calles si no estuviera aquí”, dijo Brooks. (Heidi de Marco/KHN)
Roberto Arce, de 47 años, en la residencia de hombres del Illumination Foundation Recuperative Care, en Santa Fe Springs, California, en febrero del 2016. Arce, nativo de México, estará en la residencia por dos semanas después de sufrir insuficiencia cardíaca. (Heidi de Marco/KHN)

    Leon dijo que ha estado trabajando con docenas de ciudades alrededor del país para establecer modelos similares en otras partes.

    “Si recién está empezando y no tiene un programa de atención recuperativa”, dijo, “un método fácil y rápido es usar los moteles. Básicamente, podrían comenzar en cuestión de días para albergar a algunos de los pacientes que son los más vulnerables”.

    Toda ciudad tiene un problema con las personas sin hogar, agregó Leon, y toda ciudad tiene su versión del destartalado Coral Motel. Es una rara oportunidad, dijo, de transformar dos grandes problemas en una solución.

    Esta historia es parte de una alianza que incluye a , y Kaiser Health News.

    Esta historia fue producida por , que publica , un servicio de la .

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    Contratistas Agrícolas Se Resisten A Requisitos Del Obamacare /es/noticias-en-espanol/contratistas-agricolas-se-resisten-a-requisitos-del-obamacare/ Mon, 28 Mar 2016 18:52:09 +0000 http://khn.org/?p=609934 El Obamacare está poniendo a la industria de la agricultura en estado de tensión.

    Muchos contratistas que proveen trabajos en granjas y que ahora pueden ofrecer seguro médico a sus trabajadores se están quejando en voz alta del costo para sus negocios, que ya tienen de por sí un bajo margen de ganancia.

    Algunos están preocupados porque los formularios que deben llenar con el gobierno federal bajo la Ley de Cuidado de Salud pondrá a los problemas de inmigración en un primer plano. Cerca de la mitad de la fuerza de trabajo agrícola en Estados Unidos es indocumentada.

    “Definitivamente va a haber algunas repercusiones”, dijo Jesse Sandoval, un contratista de trabajadores agrícolas de Stockton, California. “Creo que va a haber algunas cosas que no podrán ser ignoradas”.

    Sandoval vino a una conferencia educativa sobre contratistas agrícolas —esencialmente dotaciones de trabajadores del campo coordinadas por agencias—  realizada en el San Joaquin County Agricultural Center en Stockton, en el otoño. Hombres de hombros anchos, vestidos con chaquetas de mezclilla y sombreros de vaquero, se sentaron en la audiencia, escuchando una letanía de conferencias sobre leyes y normas que regulan su industria, incluyendo el mandato del Obamacare para los empleadores.

    El año pasado, empleadores con 100 o más empleados de tiempo completo tuvieron que ofrecer seguro de salud a sus trabajadores o pagar una fuerte multa. Este año, empleadores que tienen de 50 a 99 personas a tiempo completo deben cumplir con este mandato.

    Sandoval tiene cerca de 100 trabajadores en su nómina de pagos (payroll). Cuando los granjeros necesitan una cuadrilla para recolectar guindas, zapallos o espárragos, lo llaman y él les envía trabajadores. Tiene que ofrecerles seguro de salud este año, y se está resistiendo por el precio. A $300 por mes por empleado, estaría enfrentando una factura mensual de $30.000.

    Sandoval dijo que no puede absorver el gasto. “Los números no están ahí”, dijo. “Mi margen de ganancia es del 10 por ciento, ¿y tengo que aumentar un 10 por ciento los gastos? Bueno, eso no funciona”.

    Entonces, como muchos contratistas, está pasando la factura a los agricultores, que a su vez la pasan a los trabajadores agrícolas. En virtud de la Ley de Cuidado de Salud, los empleados pueden verse obligados a contribuir con el 9.5 por ciento de sus ingresos en primas de salud.

    Pero para los trabajadores agrícolas que cosechan naranjas o duraznos a $10 por hora, eso todavía es demasiado. Agostin García, de Fresno, California, dijo que los dos contratistas para los que trabaja cerca de Fresno le ofrecieron seguro directamente. Pero cuando vio el precio, los rechazó.

    “Para mí, que soy el único en mi casa que trabaja”, dijo. “Hay cinco de nosotros en la familia. Simplemente no funcionaría. O yo pago el seguro de salud, o pago el alquiler y las cuentas”.

    García dijo que sólo una parte de sus compañeros de trabajo se han inscrito para la cobertura. Dijo que cuando los contratistas de trabajo agrícola reparten folletos que explican la cobertura, la página en la que los trabajadores rechazan está justo en la parte superior.

    “Creo que lo hacen de manera intencional”, dijo García. “Ellos cumplen con las leyes al decir, ‘Yo ofrecí’”. Pero saben que nadie va a aceptarlo, saben que nadie va a pagar esas cantidades”.

    El costo del Obamacare no es lo único que preocupa a las personas de la industria agrícola. Algunos están preocupados por los problemas de inmigración.

    Los empleadores tienen que presentar nuevos formularios al IRS, tanto si sus trabajadores aceptan o no el seguro de salud.

    La abogada Kaya Bromley dijo que esto hará las cosas más difíciles para algunos contratistas que suelen hacer la vista gorda cuando los trabajadores les dan documentos fraudulentos. “Ahora que hay más transparencia debido a todos los informes, creo que vamos a tener muchos más datos sobre el número de trabajadores ilegales o indocumentado que tenemos”, dijo.

    Bromley dijo que entre los contratistas para los que ella hace consultoría, ha visto una serie de estrategias cuasi-legales e incluso ilegales para eludir el mandato de la ley de salud.

    “He oído de empleados que eligen dejar el trabajo porque quieren estar ‘bajo el radar’. También he oído hablar de los empresarios que están instando a que se vayan, o al menos lo favorecen”, dijo. “Y les advierto a todos que van a estar en serios problemas”.

    Los contratistas de trabajadores agrícolas dicen que están atrapados en un Catch-22. Técnicamente, los inmigrantes que se encuentran en Estados Unidos ilegalmente no son elegibles para los beneficios del Obamacare. Sin embargo, los empleadores no pueden admitir que cualquiera de sus empleados pueden estar trabajando de manera ilegal, por lo que tienen que ofrecer el seguro o enfrentar multas del IRS, tal vez incluso una demanda por discriminación.

    “Es algo grande. Y nadie está hablando de la enormidad de esto”, dijo Bromley. “Cuando se juega, y comiencen las sanciones es cuando la gente va a empezar a tener la religión al respecto”.

    Golinda Vela Chávez ayuda a gerenciar una empresa contratista en Salinas, California. Para ella, hablar del Obamacare le produce frustración, por el complejo sistema de inmigración del país.

    Dijo que Estados Unidos no refuerza las fronteras, y luego no deja que la gente trabaje. “Y de repente, el empleador es malo”, dijo.

    Contratistas se preguntan cómo se supone que deben cumplir con la Ley de Cuidado de Salud cuando todavía hay tanta contradicción en el sistema de inmigración. “Nuestro gobierno, lo único que hace es hablar de ello, pero no soluciona nada, eso hace que todo sea peor”, dijo Chávez.

    La Ley de Cuidado de Salud es como un cortador de galletas, dijo, y las complejidades de la industria de la agricultura simplemente no encajan.

    Esta historia fue producida por , un programa editorial independiente perteneciente a la .Ìý

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